
Viajeros esos jóvenes
©Natuka Navarro

Viajeros esos jóvenes
©Natuka Navarro
Una flor azul al borde del camino.
Una pequeña flor de lino
Ya no sé, no sé nada.
Elijo un puñado de flores impresas
Y un vaso de cereza italiana.
Una rosa doblada como un niño
Me voy a casa con mi sombrero de paja
Para llegar a mi viñedo
Y en la mesa de la cocina,
en el cristal transparente...
Es como si se hubiera escapado
de la ciudad de Muro.
Lo pongo todo en el agua,
es hermoso, es de la infancia.
El perfume de una niña,
para una mujer que los tira.
Haciendo fotos para que el tiempo
no se desvanezca. Mientras se desplomaba
en el lugar, oí el sonido de su carretilla.
Un hombre gentil que saluda y se detiene.
Sí, lo sé , me dice, ¿cómo estás?
Podrás hacer un todo y seguir
el arroyito y ayuda a los vecinos.
Sí, lo sé, Gallardo, te admiro...
Me alegro de verte.
Bajo un sol que se desvanece
Como la vida en el medio
Caído en un asfalto gris.
Todo se transforma en sus manos activas;
Un movimiento incesante y diverso
En el eterno círculo de las formas fugaces,
Agitar el gran volumen del universo.
Soy yo quien pasa por encima de vuestras cabezas,
Libre y claro, limpio en el cielo puro de un pequeño arroyo;
Alas que se abren, esperando el aliento de las velas,
Me lanzo y me sumerjo en el azul del cielo de un arroyito.
©Natuka Navarro

©Natuka Navarro
dos corazones que arden,
Una unión de dos almas,
De noche y de día de un amor,
los que se sienten tiernos,
en delicadeza, una sinfonía de amor,
una melodía de amor,
la armonía de dos seres, hechos para su amor,
Un placer para disfrutar del otro.
©Natuka Navarro
«¡Ojo al dato, preciosidad! 😘 Lo que aquí se crea es con el corazón en la mano… Si te inspiras en la magia de otra persona, cuéntalo c...